Bogotá, junio 9 de 2011.- Luego de analizar muestras de suelo, sedimentos y tejidos del abdomen de más de 150 peces pertenecientes a 13 familias de 26 especies, en la bahía de Cartagena, la bióloga Pilar Cogua, de la Universidad Nacional de Colombia en Palmira, encontró que por lo menos nueve de estos contienen mercurio con límites cercanos a los permitidos por la OMS.
La investigadora estableció los que más acumulan mercurio en sus músculos son el Oligoplites palometa (siete cueros), el Haemulon steindachneri (ronco rayado) y el Caranx crysos (cojinoa).
Cogua resalta que la OMS tiene otro nivel máximo permisible para la población más vulnerable (niños y mujeres embarazadas), que es de 0,2 microgramos de mercurio gramo de músculo. “ En nuestro estudio encontramos nueve especies con concentraciones cercanas a este límite”, asegura.
Es una prueba de que hay contaminación por mercurio en la bahía de Cartagena, y por lo tanto, “la vida que se desarrolla en estos ecosistemas, así como la salud humana, se están afectando”, le dijo la docente a la revista Matices, de la Universidad Nacional.
Efectos tóxicos en humanos
En humanos, la evidencia clínica y epidemiológica indica que la vida prenatal es más sensible a los efectos tóxicos del mercurio que la vida adulta.
Algunos de sus compuestos, conocidos como agentes teratogénicos (capaces de producir anomalías congénitas), afectan el desarrollo normal del sistema nervioso central. El metilmercurio (una de las formas de este metal) es directamente transferido al feto a través de la placenta, mientras el mercurio inorgánico se conserva en el líquido amniótico. También está comprobado que se acumula en los senos y se secreta en la leche materna.
Igualmente, afecta el desarrollo del lenguaje principal y las funciones motoras, la atención, la capacidad visual-espacial y verbal, así como la memoria.
La investigación de la bióloga, bajo la tutoría de Néstor Campos, docente del Centro de Estudios en Ciencias del Mar (Cecimar), y la codirección del profesor de la UN en Palmira Guillermo Duque Nivia, ambos biólogos marinos, se basó en los antecedentes de la bahía, en la cual por mucho tiempo funcionó la empresa Álcalis de Colombia, productora de soda cáustica, que por muchos años arrojó sus desechos contaminantes (entre estos muchos de mercurio) al acuífero. Su objetivo era mostrar cómo los contaminantes se transfieren en las redes alimentarias de ecosistemas estuarinos (que mezclan agua dulce y salada), y aún con el paso del tiempo no desaparecen sino que se magnifican en las especies.
Álcalis fue liquidada hace más de 30 años, pero sus residuos del metal siguen rondando la bahía, junto con los nuevos desechos de la minería y los agroquímicos.
La revista Matices relata esta historia completa en la edición número 29, que ya está en circulación.
Versión digital:http://historico.agenciadenoticias.unal.edu.co/matices/