Revista Ecoguía

Organizaciones de ambientalistas se reunieron en diferentes zonas del país para exigir, entre otros puntos, una política efectiva contra la deforestación y para que no se abra paso en el país la controvertida técnica de fracking.

 

BOGOTÁ D.C.- Muchas razones llevaron a los ambientalistas a marchar el pasado 21 de noviembre, en una expresión contra políticas gubernamentales como la aprobación del fracking, los asesinatos contra defensores ambientales en las regiones, la minería en sitios tan estratégicos para la conservación de las fuentes hídricas como Santurbán y, más recientemente, las nocivas cuotas de pesca de el tiburones en el Pacífico colombiano.

En Valledupar, por ejemplo, más de 500 Kankuamos marcharon por la defensa y protección de la vida , el territorio , la autodeterminación y la paz.

En el Huila, entre tanto, los líderes agrupados en Asoquimbo, marchará el 21 de noviembre marcharon contra lo que denominan el “paquetazo de Duque” y por la defensa de la vida y el territorio. Exigían, además, el cumplimiento del Decreto 1277 de 2013 del Ministerio de Agricultura, sobre entrega de tierras a todas las personas vulnerables, “víctimas de Enel Emgesa, sujetos de Reforma Agraria”.

De igual manera, esta organización exigirá el cumplimiento por Enel Emgesa y el Estado de 127 obligaciones pendientes establecidas en la Licencia ambiental, entre ellas, la restitución de la actividad productiva y la reparación de los daños causados a los ecosistemas.

En Bogotá, las voces ambientales alzaron en contra de la tala de árboles y de proyectos como el llamado Sendero de las Mariposas, el cual consideran lesivo a los senderos naturales de los cerros orirentales de la capital.

En la capital de la República también se realizó un plantón en los alrededor del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, por la defensa de los ecosistemas del país.

Por su parte, analistas ambientales como Juan Pablo Ruiz, marcharon “para que se implemente con seriedad y efectividad el Acuerdo de Paz y para que se respeten la vida y las actividades de los líderes ambientales”.

El ese sentido, recordó que Colombia es el segundo país del mundo donde se asesinan más líderes ambientales y cuando, en dos años, han sido asesinados más de 154 excombatientes.

Otras organizaciones ambientalistas que expresaron su apoyo a marcha fueron: Greenpeace Colombia, Comité para la Defensa del Agua y el Páramo de Santurbán y Cumbres Blancas, y Plataforma Alto.

Estas agrupaciones se vincularon al movimiento cívico para reclamar acciones por el medioambiente y políticas públicas que contribuyan a su conservación, entre ellas una estratégica estructural y efectiva contra la deforestación y acciones efectivas para mitigar el calentamiento global.

Al respecto, analistas como el ex ministro Manuel Rodríguez, advierten que si se llegara a deforestar más allá del 20-25%, la selva amazónica comenzaría a colapsar (parte del bosque actual iniciaría un tránsito hacia ecosistemas de sabana), con altos impactos negativos como la emisión masiva de gases de efecto invernadero, extinción de especies de flora y fauna, declive y desaparición de culturas ancestrales y cambios drásticos en el régimen de lluvia de diferentes áreas de Latinoamérica, con devastadores impactos en los sistemas agrícolas y de provisión de agua potable.