Revista Ecoguía

Los búhos (megascops choliba) fueron rehabilitados y recuperados para su posterior liberación. Autoridades ambientales hacen un llamado a la comunidad para que denuncien la tenencia y comercio ilegal de fauna silvestre.

PEREIRA.- Cinco búhos Currucutú (megascopss choliba) regresaron a su hábitat natural después que fueron atendidos en el Centro de Rehabilitación de Aves Rapaces San Isidro, los cuales habían sido entregados por la comunidad para su recuperación.

Alex Ospina, director del Centro de Rehabilitación de Aves Rapaces San Isidro, Crarsi, y FADA, quien se encargó de la liberación, explicó que esta es una especie pequeña llamado comúnmente currucutú. Pasa algo muy común con estos búhos y es que cuando son juveniles la gente cree que se los encuentra abandonados, entonces los toman y los separan de los padres, sin saber que realmente estos siempre están vigilantes así sea de día.

La Corporación Autónoma Regional de Risaralda, Carder, como entidad ambiental encargada de la protección y manejo de los recursos naturales, cuenta con un programa establecido para la atención de estos animales, gracias a lo cual se logró la liberación de los cinco ejemplares entregados por la comunidad a la entidad.

Estas actividades están a cargo de la Corporación junto con el Centro de Rehabilitación de Aves Rapaces San Isidro, que cuenta con el soporte de la Fundación Águilas de los Andes, FADA, sin ánimo de lucro, que está conformada por cetreros, biólogos y veterinarios especializados en este grupo de aves, con más de 20 años de experiencia en este campo, quienes son los que atienden rehabilitan y ayudan en la protección y su conservación.

Esta práctica no debe continuar. Lo que la gente debe hacer cuando los encuentre es dejarlos en el mismo sitio, tal vez en una parte alta para que los gatos no los vayan a atacar. Los padres se van a encargar, ellos no están abandonados, no están perdidos, ellos siempre están en cadena de custodia por parte de sus padres”.

Las temporadas de cría de los búhos currucutú son dos: entre los meses de febrero-abril; y septiembre-diciembre, periodos durante los cuales aumenta el ingreso de estas aves al centro de rehabilitación, en un promedio anual de 30, cifra que puede incrementar se. “Cuando llegan a manos de la Fundación, lo que hacemos es acabarlos de criar, necesitan una dieta especial, cuidados especiales y enseñarles a volar, pero nunca vamos a sustituir el trabajo de los padres”, afirma el director del Crarsi.

El tráfico ilegal de fauna silvestre y la tenencia ilegal se constituyen en un delito ambiental, es el tercer negocio ilegal después de las drogas y de las armas. “Ni se pueden tener en casa, ni se pueden comercializar, ni son mascotas. Por eso hacemos un llamado a la comunidad desde la Cader, el Centro de Rehabilitación de Aves Rapaces, la Fundación Aves de los Andes; APAP, Asociación Protectora de Animales y Plantas de Pereira, para que denuncien a quienes tengan en cautiverio estas aves; y en los casos en que encuentren un animal de fauna silvestre herido por favor soliciten la atención de la CARDER o llamen a la policía ambiental que ellos se harán cargo de la situación”, concluyó el directivo