Revista Ecoguía

En la Reserva Natural de las Aves Chamicero del Perijá, ubicada en la Serranía del mismo nombre, en Manaure (Cesar), la fundación Proaves registró en vídeo dos individuos de Mono Araña del Magdalena (Ateles hybridus), especie residente únicamente en Colombia y Venezuela, y considerada en peligro crítico de extinción.

BOGOTÁ.- El pasado 13 de noviembre se realizó el registro en vídeo de dos individuos de la especie Mono Araña o Marimonda del Magdalena (Ateles hybridus) en los bosques de la parte baja de la Reserva Natural de las Aves Chamicero del Perijá, área protegida en uno de los sitios más frágiles e importantes de Colombia, la Serranía del Perijá, hábitat de un gran número de especies animales y vegetales únicas como esta enigmática especie de primate.

Según informó la fundación Proaves, el registro audiovisual fue realizado por Luis Felipe Barrera, director de Conservación y Áreas Protegidas de esta ONG en Colombia y por Raúl Andrés Becerra, guardabosques de la reserva.

En el material, grabado a las 8: 30 a.m. (hora local), se observa a un macho y una hembra desplazándose por las copas de los árboles en un relicto de bosque sobre los 2.370 msnm. Al mismo tiempo, durante la filmación fueron captados los mismos individuos acicalándose y en búsqueda de alimento.

Resulta oportuno aclarar que en Colombia, esta especie posee dos subespecies a saber:

Ateles hybridus hybridus, la cual se encuentra a la orilla derecha del Río Magdalena en los departamentos de Magdalena y Cesar; en la porción sur-occidental de la Guajira, en las partes más boreales de la Serranía del Perijá y en el valle medio del Río Magdalena hasta el límite con los departamento de Caldas y Cundinamarca.

Por su parte, el Ateles hybridus brunneus ocupa la región entre el bajo Río Cauca y el Río Magdalena entre los departamentos de Bolívar, Antioquia y Caldas.

El mono Araña del Magdalena (Ateles hybridus) enfrenta grandes amenazas y presiones en sus áreas de distribución, especialmente debido a los efectos de la fragmentación de su hábitat y la cacería que tienen a esta especie enlistada como en peligro crítico desde el 2003. Según lo cita la Lista Roja de Especies Amenazadas o Libro Rojo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN): “hay razones para creer que la especie ha disminuido en al menos un 80% en los últimos 45 años (tres generaciones)” debido a las razones previamente descritas.

En relación con esto último, particularmente en la parte media y alta de la Serranía del Perijá, el desarrollo de actividades agrícolas en las últimas 5 décadas ha generado la transformación de un alto porcentaje de la matriz original del paisaje, degradando los biomas presentes y reduciendo en gran manera la calidad del hábitat para las especies de fauna y flora endémicas de la región, incluyendo al Mono Araña del Magdalena. La deforestación, quemas y cacería fueron actividades realizadas por los campesinos del sector durante las últimas décadas y su huella negativa es aún evidente.

Por esta razón, la Fundación ProAves de Colombia trabaja en este frágil ecosistema.