Revista Ecoguía

Desde la celebración del Domingo de Ramos, la población católica colombiana se prepara para vivir una Semana Santa sin palmas de cera y sin el consumo de tortugas hicoteas e iguanas por esta época. (Foto: Danny)

 

BOGOTÁ D.C.- La tarea conjunta de las CAR y de la Iglesia Católica, junto con organizaciones ambientales ha ido cambiando poco a poco la cultura de la celebración católica del Domingo de Ramos con palma de cera, especie emblemática de Colombia que se hallaba amenazada por la explotación masiva para elaborar los ramos en todo el país, con lo cual también se puso en peligro la sobrevivencia del loro orejiamarillo.

En esta ocasión, las CAR distribuyeron, en las diferentes regiones del país, plantas nativas para el tradicional Domingo de Ramos, al tiempo que desplegaron una campaña para prohbir por esta época el consumo de especies animales también en peligro de extinción como la tortuga hicotea y el armadillo.

El Papa Francisco, en su encíclica Laudato Si, afirma que “Cada año desaparecen miles de especies vegetales y animales que ya no podremos conocer, que nuestros hijos ya no podrán ver, perdidas para siempre. La inmensa mayoría se extinguen por razones que tienen que ver con alguna acción humana”, por lo que la invitación para esta celebración es a buscar alternativas que no afecten los recursos naturales, ni el ambiente.

Carne apetecida en Semana Santa 

Según las CAR, entre las especies que se encuentran con grado de amenaza y que han sido usadas con fines de consumo, se destacan la tortuga caja, el cangrejo azul y la tortuga hicotea, esta última coincide con su época reproductiva. De esta manera, la población es atacada en el segmento más importante y vulnerable de su ciclo de vida: las hembras anidantes. En una temporada muy corta, miles de hembras reproductivamente activas junto con sus hijos son retiradas de la población responsable de dar continuidad al ciclo natural, colocándolas en grave riesgo de extinción.

Otros animales, que, a pesar de no encontrarse en vía de extinción, son afectados por la caza ilegal para el consumo en Semana Santa, como el chigüiro, la babilla, cigüeña migratoria, águila cuaresmera, boa constrictor, caimán, iguana, armadillo, tortugas charapa y terecay, morrocoy, venado, tortuga carey, chucha o zarigüeya y guagua.

Las CAR adelantan operativos constantes atendiendo las denuncias de la comunidad y las autoridades, al tiempo que intensifican operativos contra la comercialización y tráfico ilegal de fauna y flora silvestre en la época de Semana Santa, en especial en aquellas zonas donde culturalmente se consume los productos de estas especies.

Estas corporaciones inician investigaciones en coordinación con las autoridades competentes para identificar y judicializar a traficantes de fauna y flora quienes podrían enfrentar una condena entre 2 y 5 años de prisión y una multa de hasta 10.000 salarios mínimos mensuales legales vigentes, por el delito de ilícito aprovechamiento de los recursos naturales no renovables.

Así mismo se fortalecen y se visibilizan los procesos de educación y cultura ambiental, sensibilizando a la comunidad a través de medios de comunicación, actividades lúdicas presenciales y campañas educativas, reafirmando el compromiso para proteger la flora y la fauna silvestre, que constituyen la gran riqueza en biodiversidad de nuestra querida Colombia.   

Águilas Cuaresmeras

El pasado 2 de abril, según Cortolima, los Ibaguereños avistaron centenares de Águilas Cuaresmeras (Buteo platypterus), un espectáculo que solo se puede ver en esta parte del Tolima. 

“Las Águilas entran al cañón del Combeima, pasan la noche y al día siguiente por esa misma ruta regresan hacia el norte, cruzando la cordillera de los andes, por los departamentos de Caldas y Quindío, luego bordean la costa pacífica, pasan a Centro América para llegar al norte del continente a cumplir con su proceso de reproducción” afirmó Pedro Bahamón director ejecutivo de la Fundación Cocora.

Lamentablemente, durante su travesía, la caza de estas aves silvestres solo se ha registrado en el departamento del Tolima, en municipios como: Roncesvalles e Ibagué, particularmente en el sector del Cañón del “Combeima”, el barrio especial “El salado” y “Picaleña”.

“El llamado de las CAR y Asocars es a proteger la vida y los hábitats de estas especies de flora y fauna y en lugar de maltratarlas, utilizar otros elementos en nuestras celebraciones religiosas como pañuelos blancos o plantas autorizadas, que donan para esta fecha las CAR y de Desarrollo Sostenible del país. La paz de Colombia debe nacer de la paz con la naturaleza", manifestó Ramón Leal Leal, director ejecutivo de ASOCARS, al tiempo que invito a denunciar la venta o tráfico de especies.