Revista Ecoguía

Como un triunfo para esta diezmada especie fue calificado por la organización ambientalista Greenpeace, la decisión de no aprobar el oleoducto Trans Mountain, el cual ponía en riesgo a las ballenas.

 


Un proyecto que iba a aumentar 7 veces el tráfico de buques cisterna —que trasladan enormes tanques de petróleo— en la costa del océano Pacífico fue negado por un tribunal canadiense.

Según la sentencia unánime del ente jurídico, el gobierno de Canadá autorizó el proyecto sin una consulta previa y adecuada a las tribus indígenas que se verían afectadas por el oleoducto.

De haberse realizado tal obra, según Greenpeace, las orcas quedarían expuestas a un mayor riesgo de colisión mortal con un buque cisterna, además de que el ruido afectaría a su capacidad de encontrar la poca comida que les queda para comer, pues el salmón real, del que dependen para alimentarse, está en rápido declive debido al cambio climático.

El fallo del tribunal fue considerado “una gran victoria” no solo para las orcas y el medio ambiente, sino también para los 17 millones de personas que dependen directamente del agua potable, que habría estado expuesta a derrames tóxicos.

El tribunal también determinó que el gobierno cometió un "error crítico" al basar su decisión en un informe de la Junta Nacional de Energía (NEB), que excluyó ilegalmente el envío marítimo de su revisión.

Ante tales pronunciamientos, el avance del gobierno no está claro y toda la construcción ha sido detenida de manera indefinida.
Entre las preocupaciones expuestas por la comunidad indígena para pedir que el proyecto no fuera autorizado está, por ejemplo, que la tubería cruzaría y pondría en peligro el suministro primario de agua. Consideran que en caso de un derrame, el suministro de agua podría colapsar y obligar a la comunidad a depender del agua embotellada.

El proyecto de Trans Mountain Expansion cruzaría más de 1.300 arroyos y ríos en su camino hacia el océano y pondría aún más en riesgo el suministro clave de alimentos para las orcas

Si siguiera adelante la expansión del oleoducto Trans Mountain también podría convertir el hogar de las 75 orcas que quedan en una supercarretera de arenas bituminosas, atrayendo a más de 400 petroleros a través de su hábitat crítico cada año, advierte Greenpeace.

Lo anterior significa es que el oleoducto Trans Mountain enfrentará meses si no años de retraso. Retrasos que no verán una sola pala golpear el suelo.
Incluso si el gobierno federal fuera a superar estos obstáculos, la nueva aprobación probablemente enfrentará una nueva lista de desafíos legales que podrían vincular el proyecto a los tribunales, generar más incertidumbre y aún más demoras.

Esto sin mencionar el hecho de que la resistencia popular fue creciendo poco a poco. Si el proyecto alguna vez intenta avanzar de nuevo ya habrá un movimiento social en contra para detenerlo.

Nos enfrentamos a una de las industrias más grandes del planeta y ganamos la semana pasada, y si el oleoducto trata de seguir adelante, vamos a ganar de nuevo, puntualizaron los voceros de Greenpeace.