Revista Ecoguía

Un cultivo de caña de azúcar de 550 hectáreas cuenta con 102 ovinos entre hembras, machos y crías para controlar las malezas sin tener que acudir a los herbicidas que contaminan fuentes hídricas y suelos.

 

BUGA (Valle).- Buscando ser más amigables con el ambiente, en un ingenio azucarero del Valle cambiaron los herbicidas por ovejas para el control de las llamadas “malezas”, también conocidas como arvenses.

Las “malezas”, son plantas silvestres que constituyen una amenaza para los agricultores, porque compiten con los cultivos por el agua, la luz y los nutrimentos del suelo; además, sirven de hospederas para insectos, hongos, nematodos y virus que pueden ocasionar pérdidas en las cosechas.

Debido a esta situación y ante los inconvenientes ambientales que generan los cultivos de la caña, el ingenio Pichichi ha decidido incorporar el control orgánico por medio de ovinos que apoyan el control de caña”, indicó Diana Lorena Serrano zootecnista de esta compañía.

Esta técnica ha logrado buenos resultados, porque no solamente se deja de aplicar productos de síntesis química, sino que se evita la contaminación de los suelos y las fuentes hídricas. Este trabajo hace parte del proceso de producción de la caña orgánica, un producto que ha logrado mucha demanda en mercados locales y extranjeros.

“El proyecto de ovinos se inició hace dos años; realmente tenemos unos indicadores de control de malezas en suerte o zonas, en un periodo de tres meses, con tres ovejas por hectárea, obteniendo impactos positivos de varias formas: una, la disminución de costos al reducir la mano de obra para control manual y, otra, por disminución en la aplicación de ingredientes activos para el control de malezas con herbicidas”, añade Serrano.

En este tipo de procesos la CVC acompaña, pero también avala la apropiación de buenas técnicas de producción al tomar la iniciativa para mostrar a los demás que es posible la producción generando beneficios adicionales y minimizando los impactos al medio ambiente.

“Nosotros hacemos un acompañamiento mensual para verificar si la estrategia está funcionando y entre los beneficios se confirma que no se están utilizando productos como fungicidas, ni herbicidas que puedan contaminar los acuíferos, ya que el predio donde se lleva a cabo ese control es zona de recarga de acuíferos y así se evita que por las aguas superficiales puedan ir estos contaminantes al río Guabas”, puntualizó Carolina Andrea Córdoba, ingeniera ambiental de la CVC.