Menos de 40 personas manejan el negocio del tráfico ilegal de madera en la Amazonia, un delito por el que usualmente se condena a los últimos eslabones de la cadena, es decir a los "peces chicos". Una investigación periodística estudió más de 16.000 salvoconductos y descubrió cómo opera esta cadena.

 

LETICIA.-Las ciudades de Bogotá, Cali y Villavicencio son los mayores destinos de los árboles de bosques nativos que se talan en la selva amazónica, donde solo entre 2012 y 2017 fueron extraídos 359.213 metros cúbicos de madera en pie que luego se comercializa en el interior del país.

De lugares como Tarapacá, en el departamento del Amazonas; Puerto Leguízamo, en Putumayo, y Cartagena del Chairá y Solano, en el Caqueta, sale los mayores volúmenes de árboles talados convertidos en listones para su comercialización.

Estos algunos de los hallazgos de un equipo periodístico coordinado por César Molinares, de Consejo de Redacción, que se dio a la tarea de seguirle los pasos a la tala y comercialización de la madera que sale del corazón de la selva amazónica, donde las especies más apetecidas son las de achapo, sangretoro, perillo, amarillo, tamarindo, laurel, guamo, marfil y caimo.

El equipo de trabajo periodístico encontró, por ejemplo, que aunque en la Amazonia aparecen registrados 535 dueños de aprovechamientos forestales, el mayor volúmen de madera que se extrae de esta zona pertenece a 39 personas, lo que muestra que a través de la figura del apoderado el negocio de la madera se concentra en pocas manos.

De acuerdo con registros de Corpoamazonia, 93 apoderados han controlado la madera de 107 usuarios forestales en los últimos cinco años y han explotado más de 79.000 metros cúbicos de distintos aprovechamientos.

Al menos 50% de la madera que sale de la Amazonia es movilizada a través del transporte fluvial, especialmente por los ríos Putumayo y Caquetá.

Y además de la figura del apoderado, para controlar el comercio de esta materia prima, que no tiene costo alguno para quien la extrae de la selva, se acude también a las removilizaciones es decir, una especie de extensión del salvoconducto para cambiar el destino final o redistribuir los puntos de venta, bajo la cual se presentan irregularidades como aumento del cargamento anunciado o cambios en el tipo de especie talada.

La exhaustiva investigación realizada por este equipo periodístico dio lugar a una serie de historias desconocidas sobre este negocio que da pocas señales de estarse acabando o de ser lo suficientemente controlado por las autoridades ambientales.

Viajes de papel a Maicao, así se pierde el rastro de la madera, Islandia, una frontera abierta y los poderes que arrasan los bosques son algunos de los temas que aborda este trabajo investigativo, por medio del cual se ofrecen valiosos elementos de análisis que contribuyen a replantear la política para proteger y conservar nuestra Amazonia.

Para leer en detalle esta investigación, siga el siguiente enlace:

https://www.360-grados.co/madera/index.html