En su más reciente montaje, el artista se inspira en la isla de basura que se está formando en Puerto Colombia, en el Mar Caribe colombiano. La obra se expondrá durante el XIX Congreso Internacional de Gestión Integral de Residuos en Bogotá.

 

 

BOGOTÁ D.C.- Tarros metálicos en los que vienen los famosos batidos o suplementos alimentarios; montones de pitillos plásticos que van y vienen en plazoletas de comidas y puntos de bebidas, donde también saltan a la vista tapas de gaseosas, cervezas y diversos tipos de líquidos; vasos desechables de todos los tamaños, frasquitos en los que vienen las compotas infantiles y muchos más elementos que van a parar a la basura se van acumulando hasta formar una extensa, casi interminable isla de plástico.

Con estos y otros tantos elementos que van a parar a la basura, el artista Mauricio Mayorga hizo el montaje de su última obra, que tituló “isla de plástico”. Lo hizo pensando en las islas de basura que flotan en mares y ríos y que son difundidas por las redes sociales; lo hizo, asombrado por la manera cómo estas islas ya han llegado a nuestro Caribe, específicamente a Puerto Colombia y que también se asoman en Barranquilla.

Han sido tantas las instalaciones de este artista, quien desde hace más de diez años  ha trabajado con Revista ECOGUIA, el concepto de “basura limpia”, que ya perdió la cuenta sobre el número de obras que han inspirado su incansable tarea de sensibilizar a la sociedad frente al cuidado del medio ambiente.

Ha realizado talleres con jóvenes estudiantes de colegios como el Sanbartomé La Merced; ha dictado conferencias y realizado obras participativas en organizaciones como Focolares y en Naciones Unidas; en universidades como la de la Sabana; en entidades como el Centro de Memoria, del Distrito Capital. También ha sido invitado a mostrar su arte sensibilizador en el Parque Jaime Duque, en Zipaquirá; en Santa Marta, en Argentina, en fin, ha sido un trasegar sin límites mostrando el efecto de la basura en el planeta.

Con la paciencia de un artesano, el maestro Mayorga colecciona la materia prima para su trabajo artístico: todas las variedades de basura, desde los pequeños empaques de las cuchillas de afeitar hasta los tubos rotos que, por lo general, van a parar a los ríos y de allí al mar.

En su taller, en Chapinero, instala sus obras para darle forma y causar el efecto deseado: un ser humano aterrado por todo lo que desecha a diario y un gobierno preocupado por desarrollar una gestión efectiva para proteger el medio ambiente.

Mauricio se mueve de un lugar para otro mostrando cómo va recolectando la basura que incluso amigos que ya conocen su dedicación a este trabajo, le ayudan a colectar: llaves, cajas, papeles, empaques, todo lo desechado cabe en la obra del artista… Luego los va acumulando por secciones y va armando una especie de collage, del cual aflora una embarcación de madera que pareciera flotar sobre la basura. Así despierta los sentidos en torno a este tema. Cada elemento acuñado en esta instalación nos transporta al momento en que lo utilizamos y lo desechamos y nos hace pensar también en cuántos seres humanos estarían, en ese mismo instante, produciendo el mismo residuo, lo que termina sumando millones de toneladas, si tenemos en cuenta que en la tierra habitamos alrededor de 7.500 millones de personas. Nos transporta a la gigantesca isla de basura en el Pacífico, con más de 80.000 toneladas de desechos acumulados, entre Hawai y California, en Estados Unidos.

Pero también nos transporta, con asombro a la primera isla de basura que bordea el Caribe colombiano, a la altura de Puerto Colombia, por cuenta de las toneladas de basura que van a parar en el río Magdalena.

Hoy, con su obra “isla de plástico” aspira a hacer una exhibición de largo alcance en el Museo de Arte de la Universidad Nacional de Colombia, a partir de la cual se busca, en alianza con Revista ECOGUIA, lanzar una convocatoria para artistas que muestren su talento con montajes e instalaciones que apelen a los desperdicios, a todo lo que los seres humanos desechamos y, simplemente, arrojamos a un recipiente, a un humedal o a un río, sin percatarse de que esa basura, que finalmente va a parar al mar, termina en el estómago de los peces que consumimos, constituyéndose en un círculo peligroso para nuestra salud, la de los animales y la de todo el planeta.

La obra se expondrá durante el XIX Congreso Internacional de Gestión Integral de Residuos y perspectivas ambientales, organizado por Enlaces Asociados y Global Forum Group SAS, que tendrá lugar en el centro de convenciones El Ágora de Bogotá y al cual se ha vinculado revista ECOGUIA.