BOGOTÁ.- ¿Puede considerarse a los bosques como víctimas del conflicto armado colombiano? La sociedad civil cree que sí. Buena parte de las áreas forestales de Colombia coinciden con zonas donde se ha desarrollado el conflicto. Analistas que asisten al Congreso Lationamericano de Derecho Forestal Ambiental son optimistas sobre el futuro de las áreas forestales.
Expertos en temas ambientales reunidos en el X Congreso Latinoamericano de Derecho Forestal Ambiental - "Bosques, Gente y Paz, una oportunidad para la integración latinoamericana", expresaron la conveniencia de asumir la reforestación, la conservación y la productividad de los bosques con criterios de sostenibilidad, y consideraron que las políticas públicas y los programas y proyectos que se desarrollen en conjunto con el sector privado, organismos internacionales y las comunidades durante el posconflicto, serán fundamentales para lograr la paz territorial basada en necesidades locales.

Durante el primer día del Congreso, que se desarrolla del 8 al 10 de noviembre en el Hotel Bogotá Plaza, al norte de la ciudad, se escucharon diversos planteamientos en ese sentido.

El viceministro de Ambiente, Carlos Alberto Botero, insistió, durante la apertura del evento, en que el cese al fuego y de hostilidades bilateral durante la negociación del Gobierno Nacional con las Farc en Cuba ha favorecido a los bosques en Colombia y a quienes los habitan, así como otras zonas que habían sido afectadas por los atentados contra el ambiente natural.

La negociación de paz "nos ha permitido volver a parques naturales donde antes no podíamos ir a evaluar, como el Parque de Las Hermosas", afirmó, luego de lo cual llamó la atención sobre cómo en el Putumayo hubo 340 atentados al oleoducto en 2015 y este año no ha habido ninguno.

Sobre el interés del Gobierno por proteger las zonas naturales destacó que la meta hasta el 2017 es dejar en restauración 210 mil hectáreas de bosques, con participación pública y privada, aunque hasta ahora van en 70 mil.

El viceministro dijo que el gobierno busca aumentar la participación activa de las comunidades con procesos de gobernanza, así como el aprovechamiento social y económico de los bosques pero de manera sostenible, e insistió en que la regulación de estos temas es "clave para el posconflicto".

Por su parte, Fabián Navarrete, director de Ecoversa, hizo un llamado a "ser más creativos para las realidades locales" y "cambiar la visión en los modelos de desarrollo" para "torcer el rumbo hacia un modelo participativo con énfasis local, que se pueda escalar".

Navarrete aseguró que "la restauración ecológica puede ser un proceso de inclusión social que genere mano de obra, retorno a la inversión pública, en beneficio para la sociedad y el sistema productivo" y que el sector ambiental es socio del desarrollo", por lo cual afirmó que "la conservación es importante, pero hay que complementarla".

La ex viceministra de Ambiente, Adriana Soto, directora de The Nature Conservancy (TNC) explicó que la situación ambiental de cada región le incumbe a todo el país y citó como ejemplo a la Amazonía. "Sin cobertura natural en la Amazonía no hay autopista natural para prpoteger el agua de los páramos", dijo y recordó que los mayores problemas de deforestación están en tres municipios de esa región, de los cuales recordó Cartagena del Chairá (Caquetá), con el 8.7% de la deforestación nacional y a Solano.

Citó como retos del posconflicto, en relación a lo ambiental, la titulación de la tierra, el acceso a financiación adecuada para las comunidades que habiten áreas forestales, asistencia técnica sofisticada para montaje y mantenimiento de sistemas productivos que sí dan resultados, el pago por servicios ambientales a comunidades que conserven el bosque en pie "y no dar incentivos perversos".

Por su parte, la ambientalista y socióloga Margarita Flórez, ex secretaria distrital de ambiente, dijo que "la paz territorial es opuesta al centralismo y conduciría al difrute de los derechos de la mayoría y aseguró que en las regiones no va a surgir la paz sin armonización y distensión entre lo nacional y lo local".

Aunque la experta consultora dijo que hay zonas de bosques que se superponen con las de conflicto como la Amazonía, Nariño y Cauca, entre otras, también es cierto que "si se logra el acuerdo de paz, todavía van a subsistir muchísimos conflictos sociales y ambientales que exceden la presencia del conflicto armado" e incluso dijo que algunos de esos conflictos podrían agudizarse por la ocupación de nuevos actores donde antes estaban las Farc.

Flóres destacó que en Caquetá y Putumayo ha habido una reciente acumulación de tierras a pesar de la falta de titulación y que frente a los acuerdos de paz hay posiciones que se contraponen como la del Instituto HUmbolt que considera que por fin va a poder determinados sitios, y la de Ecopetrol, que ve la posibilidad de ir a explotar petróleo en varias zonas a las que antes no podía ir.

Otra experta en participar en el Bloque "Paz Territorial" del Congreso fue Johana Herrera Arango, de la Universidad Javeriana, quien hizo parte del estudio "Conflicto Armado y disputas ecológicas", del cual destacó que la sociedad civil ha planteado considerar a los recursos naturales como víctimas del conflicto, porque cada conflicto implica despojo de recursos naturales.

Igual, Herrera manifestó que el conflicto ambiental es ya estructural y una clara manifestación de desigualdad, no solo "en el acceso a la tierra, sino por la disputa por los recursos naturales". Puso como ejemplo el despojo de las áreas forestales de los Montes de María, al sur de Bolívar, que eran soporte de la vida comunitaria, de la productividad y la economía, con usos históricos, y hoy están cultivados con palma aceitera.

Entre tanto, la invitada internacional, Yolanda Kakabadse, presidenta de World Wildlife Fund (WWF) aseguró que "no hay paz sin desarrollo sostenible" y viceverza. Igualmente, consideró que "la seguridad en Colombia y América Latina es el Bosque y el Agua, porque sin ellos tampoco hay seguridad alimentaria, ni energética, ni en salud".