Una perra pastor aleman y un terrier viajaron con el grupo de Bomberos de la unidad BRAE para apoyar las labores de rescate en México, donde permanenecerán al menos 15 días trabajando.

 

Bogotá D.C.- El olfato e instinto de Una y Max representan la oportunidad para salvar la vida de personas que aún están atrapadas bajo los escombros en México.

Estos perros no tienen una misión fácil, pero cuentan con la experticia del más arriesgado bombero. Ellos trabajan en el día a día con el grupo de Búsqueda y Rescate de Animales en Emergencia, BRAE, del Cuerpo Oficial de Bomberos de Bogotá.

Por su alto desempeño, los dos canes fueron enviados a México para prestar ayuda con las labores de rescate de personas. El bombero José Cortés cuenta que Una es una pastor malinois bastante joven que lleva tres años con los Bomberos. Max, por su parte, lleva cinco años en la unidad, es de raza american stanford terrier y cuenta con amplia experiencia en rescates.

“Estuvieron tras el terremoto en Ecuador y el entrenamiento de ellos ha sido arduo y efectivo, por eso servirán mucho para las labores de búsqueda en México”, aseguró Cortés. El bombero explica que estos dos perros son el componente del grupo USAR de Bogotá y se espera que puedan dar una ayuda importante en las labores de búsqueda y salvamento en México, en los quince días que estarán allá.

Equipo perruno grande

Pero Max y Una no son los únicos. En la Unidad de Bomberos de Bogotá hay por los menos  11 canes, que han sido entrenados para rescatar personas. El bombero Jesús Cortés, lleva nueve años en la entidad, de los cuales seis ha trabajado con los perros de rescate que son de diferentes razas.

“Manejamos mucho el perro malinois o pastor belga, el labrador y el golden retriever”, explicó. Los perros de rescate son animales entregados a su profesión. En Bogotá ya hay varios jubilados, entre ellos, Luna y Fito.

Luna es una perra labradora que lleva más de 11 años, fue prácticamente la fundadora del grupo BRAE, participó en los rescates tras el terremoto de Ecuador y actualmente está dedicada a trabajar en fundaciones con niños y personas con discapacidad.

“El tiempo que llevan los perros con nosotros varía entre tres a 11 años. Son perros que sirven para la búsqueda y rescate en campo abierto, el entrenamiento con ellos depende de cada guía y lo que se quiera lograr con el perro“, dijo.

Fito, por su parte, es un labrador negro que lleva seis años en la institución y que también tiene amplia experiencia y reconocimiento en trabajos de socorro. “Se le vio actitud para el servicio, se le dio entrenamiento básico y búsqueda en campo abierto“, concluyó Cortés.