Alcaldía Mayor de Bogotá, CAR y gobernación de Cundinamarca, firman acuerdo del cierre financiero para la construcción de la planta de tratamiento de aguas residuales Canoas, con la cual se garantizaría el tratamiento del 100% de las aguas residuales. La obra entraría en funcionamiento en 2024.

 

BOGOTÁ D.C.- Los recursos para construir la planta de tratamiento de aguas residuales que contaminan el río Bogotá están garantizados, según lo determina el acuerdo firmado entre el Alcalde Mayor de Bogotá, Enrique Peñalosa; el director de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), Néstor Franco; y el gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey.

Dicha obra, según lo anuncia la Alcaldía Mayor de Bogotá, permitirá la descontaminación del río Bogotá y el tratamiento de las aguas residuales de la ciudad y sus municipios aledaños.

En la actualidad Bogotá cuenta con la planta de tratamiento del Salitre, donde se limpian el 35 por ciento de las aguas residuales de la ciudad correspondiente a las cuencas del río Fucha, Tunjuelo y Tintal.

Con la construcción de la nueva planta se garantizará el tratamiento del 65 por ciento restantes que no alcanza a ser tratado con la planta existente. Además, el 100% de las aguas residuales del municipio de Soacha también serán tratadas, lo que permitiría volver realidad el sueño de la comunidad de Bogotá y la sabana, de contar con un río saneado y descontaminado en toda su cuenca baja.

“Esto es un paso trascendental para la historia de Bogotá y la región, vamos por fin a limpiar el río y a mejorar la calidad de vida de quienes habitan cerca de él y en general de todos los que viven en la ciudad”, señaló el alcalde Peñalosa desde el municipio de Soacha, donde se construirá esta nueva planta.

“Recuperar el río Bogotá es el acto de responsabilidad más grande que podemos hacer por nuestros hijos y nietos, por todas las generaciones futuras. Y no es solo para Bogotá: es uno de los proyectos de recuperación ambiental más importantes del país. Tenemos que actuar pensando en el largo plazo y sin el río Bogotá recuperado va a ser imposible un desarrollo sostenible en la región”, dijo el mandatario distrital.

De esta manera la Alcaldía de Bogotá y las autoridades regionales avanzan en saldar esta deuda histórica de recuperar el importante afluente.
A través del Convenio 171 de 2017, se definen los recursos que permitirán realizar las inversiones para el tratamiento del total de las aguas del río y quedan establecidas las fechas para los aportes de recursos, tanto para el inicio de los procesos precontractuales y contractuales como para el inicio de las obras.

El proyecto tendrá una inversión de 4,5 billones de pesos, de los cuales la Alcaldía Mayor invertirá recursos por 2,94 billones de pesos (64,4 %) a partir del 2018; la CAR, 1,5 billones a partir del 2023; y la Gobernación de Cundinamarca, 61.000 millones a través del Plan Departamental de Aguas. Dentro de los aportes del Distrito, 1,48 billones son destinados a la obra y 1,46 a la operación.

“Es una obra que tiene el siguiente horizonte constructivo: 2018 y 2019 para estructurar fase contractual y obra pública de 2019 al 2024 para que en este año entre en operación”,informó el director de la CAR, Néstor Franco.

El lote donde se adelantará este importante proyecto fue comprado en la primera Alcaldía de Enrique Peñalosa por más de 29.000 millones de pesos.

Cuando culmine su construcción se convertirá en la planta más grande del país y la tercera en América Latina, donde se tratarán 16 metros cúbicos por segundo con tratamiento primario y secundario.

“Esta es la garantía para que las aguas residuales que generan los bogotanos sean tratadas de manera adecuada antes de entrar al río Bogotá y antes de seguir a la cuenca baja del río. Esta es una obra que se le ha dado muchas largas, pero es la que garantiza que las aguas tengan nuevamente vocación agropecuaria y sean usadas para captación de acueductos municipales y epicentro de turismo”, sostuvo el director de la CAR.

Dentro de este proyecto también se encuentra la construcción de la Estación Elevadora, que tiene dos propósitos: trasladar las aguas residuales a la futura Planta de Tratamiento de Canoas y lograr su elevación hasta el Embalse del Muña para la generación de energía. “Con la construcción de la planta elevadora vamos a poder utilizar los interceptores y descontaminar por completo los ríos Fucha, Tunjuelo y así vamos a tener unos parques lineales en los que estamos avanzando”, resaltó el alcalde de Bogotá.

Entre las acciones ya adelantadas por las autoridades se han realizado obras como la construcción de interceptores por parte de la Empresa de Acueducto. Además, la CAR hizo la adecuación hidráulica del río que permite que tenga mayor fluidez, también la ampliación de la planta de tratamiento de aguas residuales del Salitre.


Beneficios ambientales y económicos

La descontaminación del río permitirá que se reactive económicamente este importante afluente para la región, sin contar los beneficios ambientales que traerá.

Con el tratamiento de las aguas que llegan al río se controlarán los olores que en este momento tiene, además que sus aguas podrán ser utilizadas para uso de riego adecuado y navegación.

“El río Bogotá después de su proceso de descontaminación, producto de la obras de Canoas y la segunda fase del Salitre, será otro, y marcará la ruta de ordenamiento del territorio de la competitividad de la capital y la región”, manifestó por su parte el gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey.

En la ronda de este afluente se desarrolla el 32% de la actividad económica del país, por esto la importancia de su descontaminación, que ayudará al crecimiento económico de la región.