BOGOTÁ.- Los ataques de perros a humanos y el debate sobre el maltrato animal son ejemplos del carácter político que los animales de compañía han adquirido en la sociedad colombiana.

BOGOTÁ.- Entre febrero y abril, las ranas Osteocephalus taurinus, O. yasuni y O. cabrerai hacen parte de las pocas presas que le quedan disponibles a los indígenas de las comunidades Bella Vista de Abiyú y Puerto Loro de Macucú, al suroriente del Vaupés.

Estos anfibios son utilizados, en su mayoría, para la preparación de sopas, aunque algunos se comen ahumados, informó la Agencia de Noticias de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.).

En las comunidades mencionadas, que habitan cerca a la frontera con Brasil, se consumen unas 2.000 ranas en los tres meses de la temporada de lluvias, lo cual equivale a unos 60 kilogramos de carne, explica Juan Camilo Bonilla González, magíster en Ciencias y Biología de U.N.

El 96 % de los anfibios consumidos pertenece a la especie Osteocephalus taurinus; la investigación reportó, así mismo, la caza de dos nuevas especies: la O. yasuni y la O. cabrerai, que corresponden al resto del porcentaje.

La mayoría de los individuos recolectados son machos, aunque los indígenas prefieren las hembras, ya que son más grandes –miden entre 8 y 11 centímetros, en comparación con los machos, que miden entre 6 y 8- y tienen huevos, cuyo sabor les encanta, indica el investigador Bonilla.

Normalmente, en Bella Vista y Puerto Loro se consumen unas 50 especies de fauna, pero en la temporada de lluvias, cuando los niveles de agua suben, no quedan muchos recursos disponibles, por lo que la rana se convierte en un alimento fundamental.

Entre febrero y abril, aproximadamente, los anfibios bajan de la parte alta del bosque, con el fin de buscar charcos o pozos para reproducirse.

En horas de la madrugada, los machos empiezan a cantar para atraer a las hembras; con linternas, los pobladores de la comunidad de Bella Vista entran al bosque, se acercan a los charcos y las cogen con la mano.

Entre tanto, los indígenas de la comunidad de Puerto Loro usan un método tradicional, que consiste en cavar un hueco, el cual se llena naturalmente de agua, a causa de las lluvias o la filtración de los suelos y donde caen las ranas.

El investigador Bonilla encontró que este método es más eficaz y garantiza un consumo sostenible, que favorece la preservación de la especie, ya que en el agua del hueco se desarrollan las primeras etapas de vida de los renacuajos que nacen de los huevos depositados por las ranas que caen en este lugar.

Cabe señalar que los anfibios Osteocephalus taurinus ponen unos 3.000 huevos y para preservar la especie se debe respetar el crecimiento de los renacuajos, de tal forma que estos se puedan desarrollar y reproducir, aproximadamente, un año después, explica el magíster.

“Por suerte, los indígenas saben eso. Las ranas son fundamentales para ellos, no solo por el alimento sino también porque ellas les avisan, con sus cantos, que se avecina la temporada de lluvia, con lo cual empiezan a trabajar en sus cultivos”, complementa.

No obstante, al científico le preocupa que los desequilibrios causados por el cambio climático afecten este ciclo natural, toda vez que las temporadas de lluvias se desfasan o duran menos, generando sequías.

El investigador Bonilla destaca, por otro lado, que “este es el primer reporte que se hace sobre los hábitos de consumo de ranas en dichas comunidades indígenas. Aunque algunos científicos, como el alemán Theodor Koch-Grünberg –en el que se inspira la película El abrazo de la serpiente-, ya habían hecho algunos apuntes al respecto.

Esta investigación se llevó a cabo en la zona aledaña al río Tiquié, uno de los afluentes del río Vaupés.

El estudio contó con el apoyo de la Asociación de Autoridades Tradicionales Indígenas de la Zona del Tiquié (AATIZOT), la cual se interesó en determinar si los hábitos de consumo de rana eran sostenibles.

Por otro lado, la investigadora Mariela Osorno Muñoz, del Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas Sinchi gestionó el proyecto, que fue financiado por Colciencias. La tesis del investigador Bonilla fue dirigida por la profesora Olga Lucía Montenegro Díaz, del Instituto de Ciencias Naturales de la U.N.

Fotos: (Mariela Osorno y Juan Camilo Bonilla)

 

BOGOTÁ.- En el Parque Nacional Natural de Chiribiquete, el más grande de Colombia, y en otros ubicados en la zona de la Orinoquia y Amazonia colombianas, la actividad ganadera representa alto riesgo para preservar los bosques (Fotos: Cortesía Corpoamazonia y PNN).

Desde el próximo 7 de febrero y hasta el 27 de mayo, niños de 5 a 12 años y jóvenes de 13 a 16, podrán  disfrutar  de las nuevas sesiones científicas sobre los diferentes usos de las plantas.

En la Reserva Natural de las Aves Chamicero del Perijá, ubicada en la Serranía del mismo nombre, en Manaure (Cesar), la fundación Proaves registró en vídeo dos individuos de Mono Araña del Magdalena (Ateles hybridus), especie residente únicamente en Colombia y Venezuela, y considerada en peligro crítico de extinción.

CANCÚN (México).- La  jirafa (Giraffa camelopardalis) acaba de entrar a la lista de especies amenazadas, según la última actualización de la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza. Su población, ha pasado de unos 160.000 individuos a 97.500, según la UICN. (Foto Wikipedia)

La población del más alto mamífero sobre la tierra, se ha reducido en más de un 40% en los últimos 30 años, debido, entre otras razones, a la  pérdida de hábitat, conflictos civiles y la caza ilegal.

Esta especie, una de las preferidas por los niños, sobrevive en África Austral y Oriental, con algunas subpoblaciones pequeñas y aisladas en África Central y Occidental, al pasar a una categoría vulnerable. De las nueve subespecies de jirafas, tres tienen poblaciones en aumento, cinco en disminución y una es estable, señala el reporte de la organización internacional.

La nueva Lista Roja, que se dio a conocer el pasado jueves en Cancún (México), donde se celebra la XIII Conferencia de las Partes de la Convención marco de Diversidad Biológica, incluye 85.604 especies evaluadas, de las cuales 24.307 especies están amenazadas, lo que representaría cerca del 28 %. Un total de 860 especies están ya extintas, 5.210 están en peligro crítico, 7.781 en peligro, 11.316 en situación vulnerable y 5.498 al borde de la amenaza.

La directora general de la UICN, Inger Andersen, ha advertido de que muchas especies están desapareciendo antes incluso de ser descritas. “Esta actualización de la Lista Roja muestra que la magnitud de la crisis global de extinción podría ser todavía mayor de lo que pensábamos. Los gobiernos reunidos en la cumbre de biodiversidad de las Naciones Unidas en Cancún tienen la inmensa responsabilidad de intensificar esfuerzos para salvaguardar la biodiversidad de nuestro planeta, no sólo por su propio bien, sino también para responder a necesidades imperativas humanas como la seguridad alimentaria y el desarrollo sostenible.

La multinacional Petrobras deberá pagar 4.474 millones de pesos por un derrame de hidrocarburos en una estación de gasolina ubicada en la calle 106 con carrera 9, que afectó a este sector residencial del norte de la ciudad en 2007. Se trata de la multa más alta en la historia de la ciudad por afectar al medio ambiente.