Uno de los mejores mensajes ecológicos de fin de año en Colombia lo ha enviado una compañía de telefonía celular, algo que ya vienen haciendo otras entidades que ofrecen servicios corporativos. Le dice a sus usuarios que en adelante enviará las facturas virtuales, con el loable propósito de contribuir a proteger el medio ambiente. Es una iniciativa que ya tienen en práctica varias empresas de servicios masivos y las compañías financieras, pero que debería generalizarse.

Sólo para hacer un pequeño pero ejemplarizante ejercicio, el equipo de edición de Revista ECOGUIA, se puso en la tarea de pesar la correspondencia que cada mes envía un banco a uno de sus usuarios. Se trata de cuatro sobres en papel bond. En cada uno de ellos se incluyen, respectivamente, una hoja con el extracto de la cuenta de ahorros, otra con el extracto de la tarjeta de crédito, otra con el estado de cuenta de fondo voluntario de pensiones y una hoja más con el estado del crédito hipotecario. A estos documentos se suman en promedio tres volantes en papel propalcote full color con avisos promocionales. Sin entrar en detalles por el impacto que genera el consumo de tintas, sólo el papel enviado a un usuario pesa 65 gramos.

Si esa pequeña “carga” de papel se multiplica por un millón de clientes, el peso se torna bastante grande. Son 65 millones de gramos, que representarían aproximadamente 65 toneladas de papel. Y si a ello le sumamos otro dato, en el sentido que para la producción de cada tonelada de papel se requieren 17 árboles, sería de un alto impacto la decisión de evitar tanto uso de papel y acudir a las facturas virtuales. Multiplicando, se tendría que el banco del ejemplo podría contribuir a salvar más de mil árboles. Eso sería tanto como un pequeño bosque de por lo menos 15 hectáreas. A ello se sumaría el significativo ahorro en costos, que bien podrían retribuir en menores costos por transacciones electrónicas y otros servicios que ofrecen a sus clientes.

Si bien en Colombia no está tan generalizado el uso de internet, el número de usuarios de esta tecnología “que ya bordea los 10 millones en todo el país- es suficientemente alto como para intentar ayudarle a nuestra naturaleza a preservar sus recursos mediante esa sencilla práctica que además nos evita la pérdida de tiempo de trabajo en el archivo de estos documentos en físico o en destruirlos.

Pueda ser que muchas más entidades que prestan servicios públicos y que como los bancos tienen millones de usuarios se actualicen con la misma técnica de internet. O, al menos, mientras se deciden, le envíen a cada usuario en un solo sobre todos sus estados de las diferentes cuentas que manejen. Eso ya significaría un ahorro de sobres, mientras se vinculan por completo a las nuevas tecnologías.