A partir de esta microalga, que presenta una concentración proteica del 69 %, superior a la de la carne de res, mujeres emprendedoras elaboran una amplia gama de productos que van desde té hasta deliciosos snacks.

 

CUMARAL (Meta).- Naturela es el nombre de la empresa creada por tres mujeres llaneras, con la que le apuestan a productos saludables y altamente nutricionales hechos a base de spirulina. Con este emprendimiento, ellas promueven la investigación científica entre los estudiantes de la zona y, de paso, generan empleo para jóvenes y madres cabeza de familia.

Tabletas, polvo, granulados, bebidas funcionales, mentas sin azúcar, infusiones con té, snacks artesanales como rosquillas integrales de arroz y semillas, entre otros productos, ofrecen estas emprendedoras, para quien también es fundamental ofrecer un estilo de vida que brinda alternativas para una alimentación más saludable, libre de químicos, preservantes y colorantes.

La spirulina, que además contiene vitamina B12 y antioxidantes, llegó hace 10 años, traída desde Suiza por la bacterióloga Carolina Orduz, quien al conocer los sorprendentes resultados obtenidos con niños desnutridos en África, no dudó en transportarla a los Llanos Orientales, para adaptarla y estandarizar su cultivo en el municipio de Cumaral, Meta, a 149 km de Bogotá.

Las creadoras de Naturela, seducidas por las bondades nutricionales de esta microalga y motivadas por el espíritu investigativo, científico y emprendedor que las caracteriza, crearon esta marca que se abre paso en el mercado de alimentos saludables.

De esta manera, Naturela se ha ido consolidando en sus 10 años de trabajo con un equipo de profesionales enfocado en la investigación y desarrollo de nuevos productos, con una orientación social y ambientalmente responsable, utilizando empaques ecológicos, diseñados y desarrollados con materiales amigables con el planeta, minimizando el uso de plástico.

Para la administradora de empresas y gerente general, Siberia Orduz, “Naturela trabaja con sentido de Responsabilidad Social brindando empleo formal a jóvenes y mujeres en una región azotada por la violencia y con alto grado de desempleo por la falta de oportunidades, garantizando condiciones dignas a sus cerca de 30 trabajadores, al tiempo que brinda oportunidad a estudiantes universitarios del Piedemonte Llanero, para hacer sus prácticas de grado y empresariales”.

Su planta de producción está certificada por el Invima en Buenas Prácticas de Manufactura (BPM) en suplementos dietarios, con buena capacidad de producción para atender la demanda. La empresa está certificada por WeConnect International, una red internacional que vincula a empresas pertenecientes a mujeres y que abre puertas a compradores corporativos con políticas diversas alrededor del mundo.

Los canales de comercialización que utiliza Naturela son tiendas especializadas de productos saludables en las ciudades principales del país y lo complementan con la venta online en su página web. En este momento están entrando en las cadenas de grandes superficies y, con la ayuda de ProColombia, exploran el mercado internacional, pues ya tienen clientes interesados en Centro América, Canadá, Estados Unidos y México.

Andrea Bolívar, Química Farmacéutica y Directora Técnica de Naturela, reveló que cuando empezaron a saber acerca de los beneficios nutricionales de la Spirulina vieron la gran oportunidad de brindarle al mundo alternativas de nutrición sanas.

Según Carolina Orduz, bacterióloga, Gestora y Gerente Comercial de la empresa, “la Spirulina es un súper alimento por su alto contenido nutricional y fácil digestión, apta para el consumo en todas las edades. Se les puede dar a los bebés desde los seis meses y la pueden usar los adultos mayores, los deportistas y las embarazadas. Es rica en proteínas, hierro, calcio, vitaminas (especialmente complejo B), betacaroteno y clorofila”.

La Spirulina ha sido reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS), las Naciones Unidas y la Administración de Alimentos y Medicamentos de EEUU (FDA, por su sigla en inglés), como un alimento seguro y, especialmente, como una opción para la mala nutrición en el mundo. Fue declarada por la Conferencia Mundial de la Alimentación de la ONU en 1974 como el mejor alimento para el futuro y la recomendó contra la malnutrición aguda, en situaciones de emergencia humanitaria, de malnutriciones de índole crónica y para el desarrollo sostenible.